Permite controlar, de forma local (hogar, inmueble o conjunto
inmobiliario) o remota (más allá de los límites señalados en los
apartados anteriores), cualquier zona de la vivienda y cualquier
incidencia relativa a la seguridad del hogar, bienes, y/o de las
personas, como intrusiones en la vivienda, fugas de agua o gestión
de emergencias. Cualquiera de estos eventos se comunica mediante avisos
y/o señales de alarma al propio usuario o a un centro proveedor de
servicios. La secuencia incluida en el servicio contempla detección,
aviso y, en su caso, actuación.